Después de tantas recaídas te das cuenta de que lo único
importante es tu propia actitud frente a los problemas. Cuando tu vida se
encuentra en medio de un caos existencial, donde tus problemas son
sustancialmente dañinos, te percatas de lo mucho que nos quejamos en esta
sociedad por superficialidades inculcadas por los estereotipos y el caso omiso
que hacemos a los demás cuando sus problemas van algo más allá. Nadie se
preocupa por ti porque no saben ni siquiera cómo reaccionar entregando una
pequeña parte de su tiempo e interés. Son egoístas hasta para prestar ayuda. Es
en los peores momentos donde te das cuenta que los amigos de verdad no existen,
ya que incluso para tener un poco de apoyo has de ser tú quién, entre lágrimas,
les haga un cartel luminoso donde resalte “eh, necesito un poco de ti y de tu
tiempo”. No sé qué está pasándole al mundo ni a la sociedad, parece que las
tecnologías y la publicidad consumista nos dan un lavado de cabeza tan profundo
que nos cala hasta el cerebro y nos disuelve los valores. Pero, ¿es que tan
difícil es prestar un poco de atención a un/a amigo/a?, ¿nos cuesta tanto
activar la empatía y comprender que tenemos que ayudar alguna vez a quien más
lo necesita para después ser nosotros ayudados cuando lo necesitemos? Las personas
que sí reaccionan ante problemas ajenos acaban por aborrecer la falta de
interés cuando esta ayuda no es recíproca. Y es aquí donde debemos darnos
cuenta de que si no nos queremos, ni somos independientes, ni tenemos fuerza
interior, acabamos perdidos, hundidos en nuestras miserias ya que somos los
únicos en verdaderamente poder hacer frente de las adversidades. Las únicas
personas que puede ser que te ofrezcan una ayuda sincera serán los miembros de
tu familia, y a veces, por desgracia, ni siquiera ellos. En fin, siento que
cuando tus supuestos amigos te ven llorar incluso llegan a sentir una chispa de
llamémosle auto-satisfacción. Se sienten satisfechos de no estar ellos en tu
pellejo y de no ser ellos los que lloran en ese instante. Somos egoístas hasta
para ser empáticos y secar las lágrimas del prójimo. Suerte que yo no soy así. Suerte
que yo soy yo y me tengo a mí.
Soy como todas las personas: veo el mundo tal como desearía que sucedieran las cosas, y no como realmente suceden
lunes, 8 de diciembre de 2014
viernes, 10 de octubre de 2014
No Por Mucho Rogar Aparece Más Temprano
A veces nos pensamos que la vida nos dice “no” cuando
sólo nos dice “espera”. Digo esto porque, ¿cuántas veces habremos querido desistir en la búsqueda y el esfuerzo
sobre algo?... Parece que el ser humano está predestinado a rendirse mucho
antes de alcanzar sus metas. Sin embargo, hay veces que la vida nos enseña su
intrigante sonrisa cuando menos lo esperamos, y es en ese momento cuando
empezamos a creer.
Es posible que muchas veces hayamos idealizado
nuestro objetivo y hayamos pensado que nuestras expectativas a penas rozan lo
realista. Solemos pensar que exigimos demasiado para lo que la vida nos puede
dar, y que es mejor conformarse con menos para no resultar decepcionado. Pero yo pienso que es hora de empezar a creer
que si exigimos algo y realmente nos lo merecemos , la vida nos lo concederá
tarde o temprano.
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