No intentemos negar lo evidente. No debemos dejemos
influenciar por el criterio sapiencial que muchas veces se nos plantea como una
evidencia universal. Dejemos claro que los polos opuestos no se atraen. Cuando dos personas no encajan está claro
que será muy difícil que puedan llegar a entenderse por completo. Muchos
pensarán que es normal que las parejas no se estén en mutuo acuerdo en algunos
aspectos y que ésto es lo realmente excitante de una relación, que es en esta
confrontación de ideas donde se demuestra hasta qué punto se está dispuesto a
aceptar a la otra persona y a profundizar en mantener una relación de dispares.
No podemos juntar periquitos con ninfas por muy aves que sean ambas. Además, las
personas se agrupan en igualdades ideológicas y de comportamientos tanto desde
un punto de vista más global, como sería el caso de los continentes y sus
respectivas culturas, como desde un punto de vista más local, como serían los
partidos políticos, creencias religiosas, etc. Es bien cierto que dos personas
pueden diferir en alguno de estos puntos y que aún así sea posible llevar a
cabo una convivencia juntos, pero algo que bajo mi punto de vista no puede ser viable,
sería el desnivel de la respectiva capacidad racional y crítica de ambos integrantes. Y esto deriva en que no compartirán las mismas ideas ni verán el mundo desde un mismo
ángulo. Lo que a uno le parezca mal, al otro le parecerá bien, lo cual supone
un importante problema ya que se crearán numerosas disputas entre ambos con muy
poca capacidad de resolución dado que cada uno pensará cosas totalmente
distintas y será muy difícil cambiar su opinión. Es por eso, que muchas
personas en un principio comienzan una relación dejando de lado las
diferencias, porque las consideran normales entre dos personas, y se centran en
otros asuntos mas superfluos Por consiguiente, está claro que no siempre hay que fijarse en lo
superficial, aunque no por ello menos importante, de la relación sino ver
también cuán compatibles son el uno con el otro y si se está de acuerdo en las
formas de actuar y de mantener una relación y de no ser así, aludiré a mi criterio
sapiencial: cada oveja con su pareja.