Diez bonitos vestidos asomando por su armario
Los miraba con desdicha
al pensar que en otro cuerpo harian mas provecho.
Odiaba que el espejo la contemplase.
Odiaba recorrer con sus ojos el perfil de sus curvas.
Llovía en su cara en la avenida 54.
Inundando mañanas y noches con sus lágrimas.
Invocando al cambio de ánimo. Uno tras otro.
Se dio cuenta que no podía más, 5 años luchando en su interior.
Una lucha entre su espejo y su cuerpo.
Las horas perdidas ahogando llantos y maldiciones,
Que convertían su vida en una cárcel de verdades.
Decían que mentiras. Pero sabía cómo no reconocerlo.
A tres pasos del baño y a dos de sus dedos,
Pero la impotencia interrumpía acto seguido
En el escenario del dolor
Rodando una película de angustias
De la que ni ella sabía como despedirse.
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